DUELO ANIMAL

«No estoy rota… Estoy en duelo…»
El duelo es un tiempo sin tiempo ni espacio, en el que solo existe el dolor, el vacío, la pérdida… Un tiempo que necesita ser vivido, y en el que nunca nada es demasiado.
Llega un día en que el ser más amado y especial de nuestra vida se va. Ese compañero incondicional que ha estado en nuestros mejores momentos, que nos ha escuchado en los peores, que con una mirada lo entendía todo, y que a muchos, como a mí, nos ha enseñado lo que es el verdadero amor: el que no juzga, el que acepta, el que siempre está presente. Y un día esa fuente de alegría, de Amor y de Vida deja de estar a nuestro lado.
Y entonces llegan las voces que intentan ayudar y dicen cosas como «adopta otro», «supéralo ya», “estate tranquila que lo cuidaste muy bien”, “fue feliz” o «no es para tanto, era solo un animal». Si el duelo y la muerte encuentran poco espacio en nuestra sociedad, el duelo animal casi no encuentra ninguno: es un dolor incomprendido, minimizado, que incluso a veces da vergüenza nombrar, una ausencia que duele y uno calla, para que no le digan que vale ya.  
Quizás la mente no lo entienda, pero para nuestro corazón, esa pérdida puede doler más que la de muchas personas, especialmente cuando el vínculo ha sido fuerte y nuestro sistema de apego estaba profundamente conectado con este ser. Todo duele: la ausencia del tacto de su pelo, de sus patitas caminando por la casa, del peso de su cuerpo contra el tuyo, de sus saltos al llegar, de su ojitos al irte…
Nuestro compañero animal puede ser la fuente de Amor más limpia, profunda y segura que hemos conocido, sin los conflictos ni las heridas que a menudo proyectan las relaciones humanas. Por eso su ausencia se siente tan fuerte, y por eso también despierta lo que su amor calmaba durante años: vacíos del Alma, carencias de la infancia y duelos anteriores que nunca pudimos nombrar ni sentir.
Esto hace de este delicado momento una oportunidad. Igual que la vida con ellos es un camino de crecimiento y de pasos hacia el Amor, su pérdida también puede serlo.
Te acompaño a mirar juntas lo que tu cuerpo y tu corazón están sintiendo, para que lo que podría ser un dolor acumulado durante años se convierta en sanación y en más Amor dentro de ti. Y esa es también una forma de honrar su vida y el camino que hizo a tu lado. Si surge en el proceso, integro también la comunicación animal como una forma más de acercarnos a su sentir y a los mensajes que ellos siguen teniendo para ti.
En mi desempeño me encuentro que todas las personas que acompaño en procesos terapéuticos llevan dentro duelos sin atender. Siento privilegio de poder acompañar el duelo animal y también el duelo por humanos, pues es un proceso vital que requiere de una sensibilidad y delicadeza aún mayor para poder acompañar uno de los dolores más fuertes de nuestra vida, la pérdida de nuestros seres queridos. Un proceso que requiere tiempo y escucha, en el que nunca nada es demasiado y en el que el contacto con el Alma se vuelve aún más necesario, pues ella, también aquí, sabe por dónde es el camino..
“La muerte tiene mucho que enseñarnos de la vida”
Inspiration Station
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